depuradoras de aguas residuales
Cada vez es más frecuente el tratamiento de los vertidos antes de que lleguen al mar o a los ríos con EDAR (estaciones depuradoras de aguas residuales).

Existen dos tipos de vertidos a las aguas subterráneas, en función del vertido  y de la técnica utilizada:

  • Vertidos directos: se consideran vertidos directos la emisión directa de contaminantes a las aguas contaminantes a las aguas continentales o a cualquier otro elemento del Dominio Público Hidráulico.
  • Vertidos indirectos: son realizados en aguas superficiales o en cualquier otro elemento de Dominio Público Hidráulico a través de azarbes, redes de colectores de recogida de aguas residuales o de agua pluviales o por cualquier otro medio de desagüe. Si el vertido tiene por destino las aguas subterráneas, se considera vertido indirecto si se realiza mediante filtración a través del suelo o del subsuelo.

Existen otra clase de vertidos como vertidos de canales de riego, vertidos a ramblas, vertidos indirectos a las aguas superficiales con especial incidencia para la calidad del medio receptor.

La mayoría de los vertidos de aguas residuales que se hacen en todo el mundo no son tratados debidamente. Se descargan en el río, mar o lago más cercano y de deja que los sistemas naturales degraden los desechos de forma natural con mayor o menor eficacia.

En los países desarrollados para evitar riesgos, cada vez es más frecuente el tratamiento de vertidos de aguas residuales antes de que lleguen al mar o a los ríos con EDAR (estaciones depuradoras de aguas residuales) La función de estas depuradoras de aguas residuales es principalmente reducir la cantidad de contaminantes que contiene el vertido y volverlo inocuo para el medio ambiente. Para que el tratamiento sea totalmente efectivo habrá que tener en cuenta  una serie de factores como el tipo de contaminantes que contiene el agua y otros aspectos como lo localización de la planta depuradora, clima, ecosistema afectado, etc.