El agua es el bien natural más preciado del que dispone el hombre. A veces los occidentales no somos conscientes de la suerte que tenemos si pensamos en la facilidad con la que al girar una manivela podemos obtener tanta cuanto queramos… No obstante, hoy os queremos hablar sobre los problemas del agua potable con la que contamos en casa, el servicio público que diversas redes ofrecen a nuestros hogares.
El verdadero problema es que el agua de uso cuenta con un elevado porcentaje de cal. Así, el agua que usamos a diario para calentar la ducha, la caldera, el agua de la plancha, de nuestros sanitarios, grifos, lavadora y demás electrodomésticos, deteriora en profundidad nuestros aparatos y su buen funcionamiento. Con un tratamiento de aguas adecuado el mantenimiento de nuestro hogar será mucho más sencillo y económico.

¿Alguna vez se han preguntado por qué la vieja lavadora de nuestra abuela en el campo deja la ropa como nueva a pesar de tener algo más de dos décadas? La respuesta es porque el agua que usa dicho electrodoméstico está limpia.
¿Alguna vez han deseado que la presión de su ducha sea mayor? Los beneficios en la higiene personal, la sensación de bienestar y la ducha placentera serán notables si el agua de nuestra casa pasa por un descalcificador. El flujo del agua, de esta manera, no tendrá freno. Así el maravilloso tratamiento de su champú surtirá efecto y actuará con todo su potencial, pues la cal no lo frenará. Así cuidará y aliviará la sequedad e irritación de las pieles sensibles, sobre todo las de bebés y personas de avanzada edad.
La vida de nuestros electrodomésticos puede ser mucho mayor si reducimos los depósitos de sales y la corrosión. El gasto de jabón será menor pues sin cal se genera una espuma más abundante. Verá que los grifos se mantienen brillantes y limpios por más tiempo, sin esas extrañas manchas de cal.